31 de Octubre de 2020
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Economía 19 de Setiembre de 2020

Según funcionario finlandés, el fracaso del acuerdo Mercosur-UE sería una mala noticia para el bloque y para Finlandia

“El acuerdo del Mercosur es una gran apertura a un mercado relativamente cerrado. Es una de las áreas económicas más grandes del mundo: hogar de más de 260 millones de personas, que cubre alrededor del 80 % del PIB de América Latina”, afirmó.

Economía 19 de Setiembre de 2020

Según funcionario finlandés, el fracaso del acuerdo Mercosur-UE sería una mala noticia para el bloque y para Finlandia

“El acuerdo del Mercosur es una gran apertura a un mercado relativamente cerrado. Es una de las áreas económicas más grandes del mundo: hogar de más de 260 millones de personas, que cubre alrededor del 80 % del PIB de América Latina”, afirmó.

Montevideo – TodoElCampo – Pasi-Heikki Vaaranmaa (en la foto) fue ministro de Relaciones Exteriores de Finlandia, actualmente se desempeña como director de la Unidad de Política Comercial del Departamento de Relaciones Económicas Exteriores del Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia. A comienzo de mes escribió un artículo en el diario finlandés Helsingin Sanomat y esta semana redactó una versión revisada a la que accedió TodoElCampo, en la cual advierte que si no se concreta el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, sería perjudicial para su país y pata todo el bloque europeo.

“El colapso del acuerdo con el Mercosur sería un gran revés para la UE y su política comercial. El riesgo obvio es que tampoco se aprobarán más acuerdos comerciales. Cuando el sistema de comercio multilateral se encuentra en una situación desesperada, las negociaciones bilaterales y regionales son la única opción para abrir el comercio y eliminar las barreras”, afirmó.

El artículo revisado de Pasi-Heikki Vaaranmaa se titula El colapso del acuerdo con el bloque sudamericano también sería una mala noticia para Finlandia y se transcribe a continuación.

EL COLAPSO DEL ACUERDO CON EL BLOQUE SUDAMERICANO TAMBIÉN SERÍA UNA MALA NOTICIA PARA FINLANDIA.

La Unión Europea ha estado negociando un tratado de libre comercio con el bloque comercial del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) durante veinte años. En el verano de 2019, finalmente se alcanzó un acuerdo de principio sobre el acuerdo. Desde entonces, los textos de negociación han sido objeto de escrutinio legal para garantizar que los resultados obtenidos se hayan registrado correctamente.

Una vez finalizado este trabajo y finalizadas las traducciones a todos los idiomas oficiales, la Comisión Europea propondrá la firma del acuerdo. El acuerdo finalmente entrará en vigor una vez que sea aprobado por todos los Estados miembros de la UE, el Parlamento Europeo y, por supuesto, los países del Mercosur. Sin embargo, eso está lejos de ser seguro.

El acuerdo del Mercosur es una gran apertura a un mercado relativamente cerrado. Es una de las áreas económicas más grandes del mundo: hogar de más de 260 millones de personas, que cubre alrededor del 80 % del PIB de América Latina.

Este es el primer acuerdo real de libre comercio que ha suscrito el Mercosur. La UE disfruta así de una ventaja comparativa sobre los demás socios comerciales del bloque. Como todavía existen muchas barreras al comercio en el Mercosur, el acuerdo traerá beneficios significativos a las empresas manufactureras y proveedores de servicios europeos. La Comisión ha estimado que los beneficios del acuerdo rondarán los 4.000 millones de euros sólo en reducciones arancelarias.

El acuerdo también ha suscitado preocupaciones. Las cuotas de importación de carne de vacuno, aves de corral y azúcar han suscitado preocupaciones entre los grupos de interés de algunos países de la UE. Los productos competitivos del Mercosur, su calidad y el respeto de las normas de la UE plantean interrogantes. El capítulo sobre desarrollo sostenible, en el que las partes del acuerdo acuerdan cumplir con los acuerdos ambientales internacionales y las normas laborales, ha sido denunciado por algunos como ineficiente.

Poco después de que se alcanzara el consenso político, el acuerdo cayó en desgracia pública en Europa cuando los incendios forestales en el Amazonas llegaron a los titulares y el presidente brasileño Jair Bolsonaro parecía estar restando importancia al cambio climático. Algunos países de la UE pidieron la prohibición de las importaciones de carne de res brasileña o alimentos de soja, mientras que otros querían una prohibición de la deforestación como condición para aprobar un acuerdo comercial.

Los parlamentos austriaco e irlandés votaron el año pasado para rechazar el acuerdo. La Cámara de los Comunes holandesa rechazó el acuerdo a principios de junio y exigió que el gobierno informara a la Comisión de su posición.

Los defensores del acuerdo consideran que proporciona, además de los beneficios comerciales, un instrumento para una cooperación más estrecha entre la UE y los países del Mercosur para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente. En el acuerdo, el Mercosur reafirma, por ejemplo, su compromiso con el Acuerdo Climático de París y su efectiva implementación. Se seguirá desarrollando la cooperación en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y resistencia a los antimicrobianos. Sin la entrada en vigor del acuerdo, será aún más difícil para la UE ejercer alguna influencia sobre sus socios comerciales sudamericanos.

Alemania tenía previsto firmar el acuerdo durante su presidencia de seis meses de la UE, que comenzó en julio. Sin embargo, el proyecto también se enfrenta ahora a vientos en contra en Alemania.

Además del componente comercial, el acuerdo contiene elementos de diálogo político y cooperación, por lo que debe ser adoptado por unanimidad. Por tanto, puede ser que la Comisión proponga aprobar la parte comercial por separado. En ese caso, el acuerdo podrá, si se desea, ser aprobado por mayoría cualificada.

El colapso del acuerdo Mersosur sería un gran revés para la UE y su política comercial. El riesgo obvio es que tampoco se aprobarán más acuerdos comerciales. Cuando el sistema de comercio multilateral se encuentra en una situación desesperada, las negociaciones bilaterales y regionales son la única opción para abrir el comercio y eliminar las barreras.

En muchos sentidos, dejar el acuerdo comercial atascado en la maquinaria de la UE también sería una noticia extremadamente mala para Finlandia, porque en medio de la crisis del coronavirus, también necesitaríamos un crecimiento impulsado por las exportaciones. Sospecho que otros también lo harían.

(Versión revisada por el autor del artículo original que apareció en el periódico finlandés Helsingin Sanomat el 4 de setiembre).

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