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Actualidad 10 de Junio de 2021

IICA: Fortalecer la ciencia y tecnología es fundamental para mejorar el sistema agroalimentario

Es necesario que la investigación sea una materia interdisciplinaria, lo que implica mayor inversión en ciencia y tecnología para financiar a los productores y las publicaciones científicas.

Actualidad 10 de Junio de 2021

IICA: Fortalecer la ciencia y tecnología es fundamental para mejorar el sistema agroalimentario

Es necesario que la investigación sea una materia interdisciplinaria, lo que implica mayor inversión en ciencia y tecnología para financiar a los productores y las publicaciones científicas.

Montevideo – TodoElCampo – La ciencia y la tecnología están llamadas a jugar un rol fundamental en la agroalimentación, el concepto fue profundizado y subrayado en el foro Ciencia, Tecnología e Innovación para transformar los sistemas alimentario de América Latina organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Algunas de las principales ideas y conclusiones expuestas en el foro que se desarrolló de forma virtual, pasaron por la necesidad de conformación de coaliciones para la transformación positiva de los sistemas alimentarios.

Además, se señaló la pertinencia de que una ampliación productiva que tenga como base el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología, claves para aprovechar oportunidades en todo su potencial y para proteger y restaurar la naturaleza.

El evento se realizó de cara a la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU, y contó con el apoyo de Biodiversity International, de la Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo, de la World Wildlife Fund (WWF) y del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

Manuel Otero, director general de IICA abrió el intercambio señalando que “sólo con ciencia, tecnología e innovación vamos a salir mejor transformados en nuestros sistemas agroalimentarios, que son un componente fundamental de la economía mundial, para mejorar el desempeño de su producción”.

Enfatizó que los productores agropecuarios, a los que definió como “el alma de la ruralidad”, deben estar debidamente representados en la Cumbre, y destacó la iniciativa hemisférica del IICA Suelos Vivos de las Américas como un programa clave para “recuperar la salud de los suelos, pensando que hoy más de la mitad de los suelos en Mesoamérica están con serios problemas de degradación”.

TENEMOS UN CONTINENTE RICO EN ALIMENTOS, CON 300.000 PLANTAS Y SÓLO NOS ALIMENTAMOS DE 150.

A su turno, Claudia Martínez, directora ejecutiva de E-3-Ecología, Economía y Ética, se refirió a la importancia de las coaliciones y las condiciones de producción, con lo cual puso el acento en la necesidad de fomentar “coaliciones que transformen los sistemas alimentarios de América Latina”.

Posteriormente, abordó los problemas de costos y suelos que afronta la producción: “Los costos ocultos globales de alimentación y de uso del suelo ascienden a 12 billones de dólares, en comparación con el valor de mercado de los sistemas globales de alimentación que totalizan 10 billones, lo que quiere decir que estos sistemas le cuestan hoy al mundo más de lo que producen. Y esto es lo que debemos transformar”, afirmó.

Para ello propuso avanzar con las transiciones al cambio y, en este sentido, se posicionó en favor de ampliar la producción “en un continente absolutamente rico en alimentos, en el que tenemos 300.000 plantas y sólo estamos comiendo entre unas 100 o 150, de las cuales el trigo, el maíz, el arroz y las papas aportan el 60% de las calorías que consumimos”.

En ese sentido, resaltó que son muy importantes las oportunidades de negocios que se podrían generar con los cambios en los sistemas agroalimentarios y que, para esto, “la ciencia y la tecnología son cruciales, lo mismo que para proteger y restaurar la naturaleza se requiere poner fin a la conversión de bosques y otros ecosistemas naturales”.

MEJORAR LA FORMA EN QUE PRODUCIMOS LOS ALIMENTOS.

Por su parte, Joao Campari, Global Leader de WWF, se refirió al reto que supone cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible en 2030, lo cual implicará “resolver una serie de desafíos en la forma en que producimos los alimentos”.

En ese sentido, puso el acento en el uso del agua, las pérdidas de biodiversidad y el desperdicio de los recursos naturales.

“Lo que buscamos es proteger los sistemas econaturales y para eso debemos gestionar los sistemas de producción de alimentos existentes y restaurar los ecosistemas degradados, con la rehabilitación de la función de los suelos”, indicó.

En ese sentido, dijo, la Cumbre “debe ser una Cumbre de los pueblos, de las personas y de acción de estos pueblos”, buscando mitigar fenómenos como la deforestación y la degradación de los suelos, que han llevado a América Latina y el Caribe a perder un cuarto de los bosques entre 2004 y 2017 a lo largo de la Amazonia, el Chaco, las tierras bajas de Bolivia, los bosques mayas y el Chocó-Darién, ecorregión en el oeste de Colombia y el este de Panamá con precipitaciones extremadamente altas y una gran biodiversidad.

Al igual que Otero y Martínez, Campari reivindicó el uso de la ciencia y de la tecnología “para hacer mucho más eficiente la producción, para producir más con menos, para ser más inclusivos” y concluyó indicando que “lo que los sistemas alimentarios han hecho por el mundo en las décadas recientes es un gran hecho, pero lo que necesitamos ahora es repensarlos porque las condiciones de actuación son diferentes y debemos hacer todos juntos, productores y ambientalistas”.

GRUPOS DE DISCUSIÓN.

Tras la sesión inicial, el foro de dividió en ocho grupos de discusión en los que participaron un centenar de inscriptos y cuyos resúmenes fueron explicitados en la parte final del cónclave a través de un informante por equipo.

Entre los temas abordados, destacaron cuestiones como la relación entre la ciencia y los conocimientos ancestrales de las comunidades agrícolas; la capacitación y extensión en la ruralidad; las nuevas formas de comer y de producir; las proteínas alternativas; las fronteras agrícolas y la ganadería y la mejor valorización de los sistemas alimentarios cercanos a los bosques, entre otros.

El cambio climático, sus causas y sus efectos sobre la producción y los alimentos resultantes, fue otra de las cuestiones más mencionadas en los debates grupales, constituyendo un foco de primer orden para las innovaciones basadas en la ciencia y en la tecnología.

La intervención de políticas públicas sostenidas en el tiempo, más allá de las circunstanciales administraciones políticas, fue otra reivindicación en favor de una agricultura sostenible, para combatir la deforestación y el cambio climático, la mejora de la calidad de la producción y el impulso al comercio, entre otros desafíos sobre los sistemas agroalimentarios regionales.

En los debates surgió con fuerza el enfoque sobre la importancia de la investigación, destacándose la necesidad de que pase de ser disciplinaria a interdisciplinaria, aumentando la inversión en ciencia y tecnología para financiar a los productores y las publicaciones científicas.

También se propició la promoción de las herramientas digitales para mejorar la eficiencia, una mayor producción y una mejora de la toma de decisiones, para lo que se insistió también en la accesibilidad y conectividad.

En un resumen de lo informado sobre la actividad de los grupos, el director general de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), Juan Lucas Restrepo, destacó la importancia de los foros de diálogo indicando que “este tipo de espacios son fundamentales”, ya que no pueden ser sólo los ministerios de Agricultura de la región quienes tomen las iniciativas sino también el sector privado, los productores, la academia y los consumidores.

“Tenemos que repensar integralmente cómo trabajamos como región, cómo cuidamos nuestros recursos naturales, nuestros bosques y también nuestros suelos”, concluyó Restrepo.

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