21 de Octubre de 2017
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Fernando Ravaglia 20 de Febrero de 2017

Los cambios y avances técnicos de casi dos décadas.

"La mayoría de nosotros rechaza el cambio, y no lo comenzamos a considerar hasta que no hay una gran cantidad de ventajas comparativas en las nuevas técnicas respecto a lo que hacíamos antaño."

Fernando Ravaglia 20 de Febrero de 2017

Los cambios y avances técnicos de casi dos décadas.

"La mayoría de nosotros rechaza el cambio, y no lo comenzamos a considerar hasta que no hay una gran cantidad de ventajas comparativas en las nuevas técnicas respecto a lo que hacíamos antaño."

IngAgr. Fernando Ravaglia- Buenos Aires - TodoElCampoEl vértigo de las actividades productivas y los avances tecnológicos no tienen límite, y generalmente estamos tan metidos en las actividades cotidianas que perdemos de vista los cambios tan importantes que han impactado en la manera de hacer las cosas en nuestro negocio.

Transportémonos mentalmente hasta el principio de la década de los años 90 y hagamos memoria:

Trabajar la tierra exigía aún una secuencia importante de trabajos que empezaban con una arada profunda, una serie de disqueadas con el acompañamiento de rastras de dientes, rolos y todo el rosario de oraciones para que lloviera lo suficiente pero no mucho ni de golpe porque después había que romper los planchazos que se producían en los suelos pesados de la región.

La siembra directa era una aventura a la que se animaban solo algunos “locos” que probaban las primeras máquinas que venían de Brasil con el desafío de romper con la cultura de cultivar tierra arada y refinada y pasarse a sembrar directamente sobre los rastrojos.

¿Quién se imaginaba en ese momento los cultivos transgénicos, con resistencia a insectos, herbicidas y más eventos apilados que tenemos hoy en día?

La agricultura de precisión era un sueño de los que empezaban a mostrar las posibles aplicaciones que tenían los sistemas de navegación satelital en el mapeo de rendimientos. Me acuerdo de una carpita humilde en el Farm Progress Show de 1994 con un par de empresas que querían vender equipos rudimentarios de posicionamiento satelital.  Tres años más tarde, estas empresas ya ocupaban casi todo un pabellón mostrando los avances, equipos y programas para mapear los rendimientos y compensar diferencias de fertilidad en el suelo.

Las cosechadoras, pulverizadoras y tractores con mayores comodidades para los operarios, mayor capacidad de trabajo, sensores remotos para evitar superposiciones, o “chanchos”, las tolvas autodescargables para maximizar el rendimiento del tiempo de trabajo, y tantas cosas más que han cambiado en este rubro, sin dejar de mencionar el primer tractor robot que Case presentó el año pasado en el Farm Progress Show realizado en Iowa.

A nivel de la actividad lechera también hubo muchos cambios, me acuerdo todavía de la nutrición animal simplificada, ¿recuerdan?, se limitaba a darle a las vacas más o menos latas de durazno de una ración hecha de fardo de alfalfa molida con grano de sorgo granífero. Las de punta, con 18 a 20 litros, tres latas, las del rodeo promedio dos latas por ordeño y las de cola, de menos de 13 litros, una sola lata o nada.

Las vacas de alta producción se veían en los viajes a EEUU y los rodeos estabulados nos llamaban la atención como algo que nunca llegaríamos, afortunadamente,  a tener que utilizar. Nadie se imaginaba las sequías e inundaciones y problemas que tuvimos últimamente, ni la solución que sería encerrar nuestros rodeos para poder maximizar el aprovechamiento de alimentos escasos. Hoy, y con el adicional de la presión de la agricultura sobre la superficie ocupada por las actividades ganaderas, encerrar o semi estabular rodeos no suena tan loco y muchos lo llevan adelante como una alternativa permanente.

El silo de maíz era una alternativa de reserva forrajera que se usaba en la cuenca de abasto de Buenos Aires, mientras que en Santa Fé las viejas picadoras de arrastre se oxidaban al costado de los galpones. Las reservas eran casi exclusivamente a base de henos de alfalfa o verdeos de invierno - verano y grano casi siempre de sorgo. ¿Quién se hubiera imaginado tener en su tambo un mixer con balanza y a su empleado alimentando con una ración mucho más sofisticada en forma cotidiana?.

¿Qué le hubiéramos dicho a alguien que nos pronosticara que los granos e incluso el silaje de maíz se iban a poder guardar en unos tubos de plástico parecidos a chorizos, directamente en el campo?, Seguramente nos hubiéramos mirado de reojo dudando de la cordura de esa persona.

¿Qué le hubiéramos dicho a alguien que soñara con robots que ordeñaran automáticamente, sin necesidad del ordeñador?, tal vez que era un lindo sueño pero nada más y hoy es una realidad.

¿Quién se iba a imaginar a la actividad agrícola compitiendo bestialmente con la ganadería y el tambo por la superficie que se dedicaría a cada actividad?, si siempre iba a hacer falta rotar las actividades agrícolas con las ganaderas, esa competencia era simplemente irracional.

A nivel ganadería de cría e invernada también hubo muchos cambios que mencionar.

La inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), la lucha por la erradicación de brucelosis y tuberculosis, la ecografía aplicada a los rodeos animales como forma de acelerar los diagnósticos de gestación o para chequear cobertura de grasa en los animales y ni hablar hoy de los mapeos genéticos para predecir la performance de un determinado animal respecto a los estándares de su raza.

Tal vez el cambio más impactante en la ganadería de invernada haya sido la introducción del encierre a corral, permanente o semi permanente, con toda la parafernalia de comederos, bebederos, sombras, sistemas de alimentación, etcétera. En este aspecto todavía falta trabajar en la práctica para evitar los problemas de impacto ambiental negativo que el hacinamiento de animales conlleva, pero este es uno de los temas que nos caerá encima en el corto - mediano plazo seguramente.

Las técnicas de bienestar animal todavía nos sorprenden y causan cierto rechazo en nuestros empleados que en muchos casos se aferran a las viejas formas de manejar a los animales. Están en la lista de las tareas pendientes de terminar de aprender y aplicar para tener una ganadería más rentable y competitiva.

Y lo mismo podríamos comentar respecto al recurso humano cuando pensamos en aquellos tamberos que ordeñaban en tambos con brete a la par y apoyo de terneros o manejaban tractores de la década del 50 ó 60 y tuvieron que subirse a máquinas con computadoras de a bordo y adaptarse a tantos cambios más de manejo en todas las actividades. En este punto tal vez, es en donde más queda por hacer, ya que más allá de algunas honrosas excepciones como la escuela de tamberos del INTA Rafaela, es poco lo que se ha avanzado y hoy vemos como la gente se convirtió en una limitante muy importante para el avance de numerosos planteos productivos.

Y así podría seguir buscando en mi memoria muchos cambios que seguramente se me están escapando en este momento o que sería largo analizar como los avances en computación, administración, y no me meto con la Internet y la World Wide Web porque darían por si solas para un artículo.

Una reflexión que sin embargo quisiera agregar en esta breve nota tiene que ver con algunas de las cosas que facilitaron la aplicación de tantas de estas técnicas que hoy nos parecen cotidianas, a saber:

La presión por competir y bajar los costos de producción que se da especialmente en los momentos de bajos precios o de apuros climáticos.

Seamos honestos, la mayoría de nosotros rechaza el cambio, y no lo comenzamos a considerar hasta que no hay una gran cantidad de ventajas comparativas en las nuevas técnicas respecto a lo que hacíamos antaño. Si no nos viéramos muy “apretados”, sea por los precios, las condiciones climáticas, las políticas anti campo y tantas cosas que nos han puesto en apuros en estos años, seguramente seguiríamos haciendo las cosas como hace 20 años atrás.

La curiosidad y la búsqueda de mayor eficiencia de muchos productores de punta e investigadores, que viajaron, miraron, compararon y trabajaron usando su imaginación para adaptar o inventar soluciones a viejos y nuevos problemas que se han ido presentando en todo este tiempo.

Y finalmente, y no por menos importante sino justamente por ser el factor de divulgación de todas estas cosas, el periodismo gráfico, radial o televisivo, que no paró de mostrarnos, sorprendernos y estimularnos a probar y experimentar mientras nos contaban de mil maneras diferentes todos y cada uno de estos avances para que cada uno, con sus respectivos tiempos, los pudiera ir poniendo en práctica.

Mucha agua ha corrido bajo el puente, muchas técnicas se han dejado de lado, muchas innovaciones se han incorporado y muchos cambios más nos esperan en esta carrera constante en busca de la eficiencia.

Abramos nuestras cabezas, afilemos nuestra intuición y capacidad de análisis y agradezcamos a todos aquellos que ponen con sus medios de difusión tantas maravillas a nuestro alcance para que las podamos aplicar en nuestro beneficio.

 

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