23 de Junio de 2017
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Agricultura 28 de Febrero de 2017

En 2016 cayó la importación en maquinaria agrícola

En 2015 las las importaciones de maquinaria agrícola de Uruguay fueron por U$S 130 millones mientras que en 2016 sólo por U$S 82 millones (- 38 %). Las caídas más importantes fueron en cosechadoras (-43 %) y tractores (-38 %).

Agricultura 28 de Febrero de 2017

En 2016 cayó la importación en maquinaria agrícola

En 2015 las las importaciones de maquinaria agrícola de Uruguay fueron por U$S 130 millones mientras que en 2016 sólo por U$S 82 millones (- 38 %). Las caídas más importantes fueron en cosechadoras (-43 %) y tractores (-38 %).

Montevideo – TodoElCampo – 2016 registró una caída en las importaciones de maquinarias agrícolas de 38 % respecto a 2015 según un informe elaborado por el estudio contable Carle & Andrioli. Para revertir la tendencia en 2017 es necesario mejorar la rentabilidad y bajar los costos

En 2015 las las importaciones de maquinaria agrícola de Uruguay fueron por U$S 130 millones mientras que en 2016 sólo por U$S 82 millones (- 38 %). Las caídas más importantes fueron en cosechadoras (-43 %) y tractores (-38 %).

Según el estudio, las importaciones en maquinaria agrícola del último año determinan también un descenso en el indicador de inversión anual en dólares corrientes por hectárea sembrada, informó radio El Espectador: El promedio de los años 2003-2007 fue de U$S 62; el promedio de los años 2008-2014, U$S 123; en 2015: U$S U$S 60; y en 2016: U$S 44.

ALTOS COSTOS DE PRODUCCIÓN Y BAJA DE LAS ÁREAS SEMBRADAS.

El Cr. Darío Andrioli, director de Carle & Andrioli, explicó que “las decisiones de inversión es determinante”, especialmente “en el comportamiento de las inversiones agrícolas ha sido decisiva la evolución de los precios que impacta en la rentabilidad de las empresas agrícolas. Si bien 2016 marca una recuperación del precio de algunos productos agrícolas como el de la soja, esta se dio en la segunda parte del año, y en el caso del trigo y arroz, aún no presentan mejoras para el productor”.

A eso se debe agregar “los altos costos de producción en dólares por la incidencia de un tipo de cambio bajo, y de aumentos en energía y salarios, factores que los productores agrícolas identifican como limitantes de competitividad”.

Otro factor que incidió es el de “las inversiones la baja del área sembrada”.

“En la zafra 2015-2016, el área de los principales seis cultivos fue de 1,9 millones de hectáreas, una disminución de 13 % respecto a la campaña anterior (por caída del área de soja y trigo). Este descenso confirma la tendencia que se da desde la zafra anterior, luego de un máximo de 2.4 millones de hectáreas en 2014”, expresó el analista.

“Otras inversiones descendieron en el año, como las compras de camiones, que bajaron 32 % en la comparación interanual de los primeros once meses de 2016, según información de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay”.

Además “en los primeros once meses de 2016 la cifra de inversión recomendada por la Comisión de Aplicación de la ley de Inversiones (COMAP) fue 28 % menor”.

“Por lo tanto, la nueva disminución de la inversión agrícola se da en un marco de baja de inversiones en la mayoría de las actividades, con excepción de la industria”, puntualizó Andrioli.

MEJORAR LA RENTABILIDAD.

Finalmente el analista estimó que “para salir del repliegue de las inversiones del agro de los últimos dos años es condición necesaria mejorar la rentabilidad”.

Para eso es importante que “se consolide la mejora de precios, que en varios productos ya se da”.

Por otra parte está el factor costos que comenzando 2017 no presenta buenas noticias: “A partir de enero los precios de combustibles y energía eléctrica se incrementan en el orden de 8 %, y los salarios rurales se ajustaron 4 % (que se suma al incremento en julio de 10 %). El dólar tampoco ayuda. Sin embargo, para 2017, la encuesta de expectativas económicas del BCU muestra medianas de aumentos del dólar algo por encima del IPC”.

“Por lo tanto, se darán mayores niveles de inversión agrícola si se recupera la rentabilidad, y si además se mantiene el financiamiento bancario para las inversiones”, concluyó.

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