02 de Julio de 2020
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Vacunos 29 de Junio de 2020

El coronavirus puede generar cambios en el mercado cárnico mundial

La forma en que la pandemia ha afectado las plantas de faena en todo el mundo generará cambios en el mercado global. Si esos cambios inciden en Uruguay habrá que ver cómo reacciona la industria nacional.

Vacunos 29 de Junio de 2020

El coronavirus puede generar cambios en el mercado cárnico mundial

La forma en que la pandemia ha afectado las plantas de faena en todo el mundo generará cambios en el mercado global. Si esos cambios inciden en Uruguay habrá que ver cómo reacciona la industria nacional.

Montevideo – TodoElCampo – El coronavirus desnudó las vulnerabilidades de la industria cárnica mundial. Las falencias que mostraron plantas industriales de países de avanzada pusieron en blanco sobre negro la seriedad y responsabilidad con que Uruguay produce y procesa los alimentos que vende al mundo.

Gracias al buen manejo que Uruguay ha realizado respecto al coronavirus en relación a la industria cárnica es que hoy podemos seguir destacando la inocuidad como uno de nuestros valores agregados fundamentales, diferenciándonos de las industrias de la región e incluso del llamado primer mundo. En ese aspecto, el coronavirus que tantas y graves dificultades ha generado, nos ha servido para poder demostrar la calidad de nuestra la industria.

Hace una semana el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Carlos Uriarte, dijo que desde el Poder Ejecutivo se resaltó ante las autoridades chinas el valor de nuestra seguridad alimentaria y se solicitó, “un tratamiento acorde a las circunstancias y las garantías que ofrece Uruguay, no solo por el manejo del Covid-19 sino también por la inocuidad de los alimentos que exportamos”.

La industria cárnica uruguaya contrasta con lo que sucede en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, España y Brasil entre otros, donde la actividad industrial de la carne se ha convertido en uno de los focos más persistentes del Covid-19.

“La pandemia ha expuesto los otros pecados de la industria”, tituló el diario español La Vanguardia un reciente artículo sobre el tema en el que expresa que las condiciones de trabajo de algunos (o varios) frigoríficos del mundo explica “a la perfección por qué los mataderos se han convertido en un poderoso foco de contagio global del coronavirus”.

“En Estados Unidos, Alemania, Canadá, Brasil, Australia, Países Bajos, Inglaterra y Gales, Irlanda, Francia, España. Miles de contagios en centenares de clústeres que exponen otro oscuro patrón de una industria señalada por prácticas de maltrato animal y su polémico impacto ambiental. Es el llamado ‘costo oculto de producción’ que el sector y el consumidor todavía se niegan a reconocer en el precio de la carne, un negocio que mueve 1,4 billones de dólares al año, según cálculos de Barclays”, una compañía financiera con sede en Londres.

El sitio web La Vanguardia subraya sin dudar que “las condiciones físicas de los mataderos son determinantes para que prospere el coronavirus por varios factores”, y menciona el frío que caracteriza ese ambiente de trabajo, pero también la alta humedad lo que sumado “al calor que desprenden los animales propicia la formación de neblina ambiental (que) favorece la transmisión”, según explicó el catedrático en Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Dr. Juan José Badiola.

Distinto es el trabajo de los frigoríficos en Dinamarca, donde casi no hay casos de Covid-19 en ellos. Lo que sucede es que para enfrentar los altos costos en mano de obra, las plantas danesas han invertido mucho dinero en automatización y unas cuantas máquinas sustituyen y reducen la presencia humana al máximo.

¿POR QUÉ LOS MATADEROS SE HAN CONVERTIDO EN ZONA DE RIESGO EPIDEMIOLÓGICO?

Según el artículo citado, en la industria cárnica mundial hay una importante carrera para abatir costos debido a la creciente competencia entre grandes compañías cárnicas por la cuota de mercado doméstica y de exportación.

Un estudio de la agencia medioambiental CE Delft calculó que el costo real debería ser un 50 % promedio superior para el consumidor. Pero en vez de subir precios, las economías más desarrolladas han recurrido a la mano de obra extranjera para contener la masa salarial y poder luchar contra el empuje de China, una constante que aparece en casi todos los casos.

En abril, una planta estadounidense ubicada en Sioux Falls, Dakota del Sur, se convirtió en el principal foco de la epidemia en el país. Esa planta suministra el 5 % de toda la carne porcina nacional y cuenta con más de 3.700 trabajadores dirigidos por una gerencia cuya prioridad era mantener activa la línea de producción, según revelaron investigaciones de medios locales.

Esos trabajadores eran de  México, Honduras, Etiopía, Nepal, Sudán o la República Democrática del Congo. En un acto de sinceridad, la compañía reconoció que se hablan 40 idiomas en sus instalaciones y que muchos no entienden el inglés y nunca pudieron leer las circulares de seguridad pegadas en las paredes, destaca El Confidencial, que también destaca que en España sucede algo similar, con operarios extranjeros que apenas hablan el español.

Lars Hinrichsen, del Instituto de Investigación Cárnica de Dinamarca, explicó que la contratación de inmigrantes en condiciones inferiores a las de los ciudadanos legales implica un descuido importante para la seguridad sanitaria de los países en que se desempeñan porque no tener un seguro de salud es una vulnerabilidad importante.

“El hecho de tener un seguro de salud para los trabajadores cárnicos (aunque sean extranjeros) y otros derechos motivan a la gente a quedarse en casa cuando se encuentran mal. Mientras que, si no lo tienen, acuden al trabajo potenciando el contagio”, dijo Hinrichsen.

Alemania es otro caso que sirve como ejemplo de lo que sucede en la industria cárnica global. En el caso germano los trabajadores de la planta de Coesfeld compartían  instalaciones laborales, pero también dormían juntos en los saturados barracones construidos por la compañía, viajaban en los mismos autobuses y comían apiñados en el mismo comedor. El perfil de sus trabajadores sigue la misma pauta que en EE.UU. Una inmensa mayoría de inmigrantes de Europa del Este —rumanos, búlgaros y polacos— que después declararon a los medios que ni siquiera eran conscientes de la magnitud de la crisis sanitaria que estaba golpeando el país. El resultado fue más de 300 contagios en una plantilla de 1.200 trabajadores en esta filial de Westfleisch, el tercer mayor procesador de carne de Alemania y uno de los mayores de Europa, destaca el artículo.

EL CORONAVIRUS PODRÍA GENERAR CAMBIOS EN LA INDUSTRIA CÁRNICA.

La crisis sanitaria por la que pasan importantes plantas cárnicas europeas podría ser el impulso para una serie de cambios en el sector. Por el momento parece que los consumidores estarían dispuestos a pagar más por la carne que consumen así no se generan ahorros de costos en temas tan delicados como las condiciones de trabajo. “Una combinación de factores podría acabar impactando los precios”, afirma el diario español.

Habrá que ver hacia dónde van esos cambios, cómo repercuten en el mercado cárnico mundial, si afectan a Uruguay y en ese caso cómo reacciona la industria nacional. De momento, Uruguay sigue marcando la diferencia y debe continuar así para poder seguir agregando valor a su marca país natural y de sanidad asegurada.

El artículo original de El Confidencial, de los periodistas Andrés Petrel y Alicia Alamillos, se puede leer: ver aqui

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